
Los grandes avances de la medicina en la actualidad, han permitido controlar y tratar múltiples enfermedades, favoreciendo un aumento en la expectativa de vida, tanto para hombres y mujeres, que actualmente supera los 75 años, en países desarrollados.
Esta mayor sobrevida, así como la adopción de hábitos y estilos de vida no saludables (tabaquismo, obesidad, sedentarismo y otros), ha producido un gran cambio en el perfil de patologías determinantes de enfermedad y muerte. De un predominio de las enfermedades infecto-contagiosas, se ha producido un viraje hacia las enfermedades crónicas y tumores. Estas enfermedades, implican procesos de larga evolución, con un manejo curativo complejo y de alto costo, con grandes secuelas, daños y letalidad en sus etapas avanzadas.
La implementación de medidas de carácter preventivo busca producir un alto impacto en el manejo de estas enfermedades, especialmente las relacionadas con tumores malignos. En Chile, en los últimos años, se está produciendo un cambio estructural y programático que da cuenta de este cambio de escenario sanitario.
El Comité de expertos de “Lucha Contra el Cáncer” ha definido la prevención de dicha enfermedad como la supresión o neutralización de los factores carcinogénicos presuntos o confirmados y el tratamiento de los enfermos precancerosos (Piedrola Gil, 1991.)
La prevención del cáncer puede dar resultados altamente satisfactorios, ya que se admite que con los conocimientos y medios actuales, se puede reducirla al menos en un 50% la mortalidad por tumores malignos. (Schwarzer, 1996.)
Tipos de prevención
La prevención primaria tiene como objetivo disminuir la probabilidad de que ocurran las enfermedades cancerosas. Estas intervenciones deben basarse en Educación en Salud, y en medidas legislativas, para actuar sobre factores de riesgo ya conocidos. Se trata de instaurar hábitos de vida saludables, tanto físicos como psíquicos, adoptar medidas preventivas en los lugares de trabajo, que impliquen contacto con sustancias cancerígenas y muchas otras más.
La prevención secundaria solo se alcanza, en el sentido estricto, si el cáncer es diagnosticado en un estadio en el que se pueda interrumpir la evolución natural de la enfermedad. Una intervención eficaz de prevención secundaria del cáncer, pasa por el empleo de estrategias que permitan detectar un tumor maligno, antes de que aparezcan signos o síntomas, es decir, tiene como objetivo la detección precoz.
Según los datos de la O.M.S., una de cada cinco personas muere de cáncer en los países desarrollados, siendo la segunda causa de muerte, después de las enfermedades cardiovasculares. En estos países la incidencia de cáncer es casi un 40% superior a la de los países subdesarrollados. Por su parte, en los países subdesarrollados, si obviamos la elevada mortalidad infantil y consideramos solo los individuos mayores de 5 años, el cáncer constituye también una de las principales causas de muerte.
Un hecho preocupante es que, a estas cifras, se suman las tasas de mortalidad a causa de este trastorno, que se han elevado a un 20%, en los últimos 30 años. Mientras más precoz se detecte un cáncer, más posibilidades hay que el tratamiento curativo tenga éxito, en especial en cánceres de cuello uterino, mama, boca y piel. Por lo tanto, es importante enseñar a la comunidad a reconocer los síntomas iniciales de la enfermedad, y a estimularlos para que consulte precozmente al especialista, y participe en los programas de pesquisa existentes en cada país.
Las conductas como fumar, comer, hacer ejercicio, acudir a realizarse un examen de pesquisa y otras, son conductas sociales y forman parte del estilo de vida.
El estilo de vida de un individuo está relacionado con las circunstancias socioeconómicas y culturales de su entorno, y con los recursos disponibles. El desarrollo de nuevos estilos de vida en aspectos relacionados con la salud, puede requerir diferentes tipos de recursos, como por ejemplo, acceso a la información, apoyo a las personas más significativas, condiciones de vida más favorables, etc.
Haber tenido cáncer o haberlo vivido en el entorno familiar y profesional, cambia significativamente el sentido de la vida, y las diferencias triviales desaparecen. Presenciar a diario la infinidad de situaciones de desesperación y dolor, nos acerca, nos iguala y nos enfrenta al más fundamental de los derechos humanos, el derecho a la vida, y con ello al acceso igualitario a tratamiento, la opción del paciente de ser tratado con todos los medios y normas de seguridad, calidad y eficacia que existen a nivel mundial en el tratamiento de su enfermedad, sin olvidar la misión central de CONAC que es servir a la población general a través de la educación, detección y tratamiento.
A continuación le entregamos recomendaciones generales para su salud:
Exámenes Preventivos de Salud


Se entenderán como tales aquellos problemas de salud cuyos factores de riesgo dependen de la edad y/o sexo de las personas.

Se entenderán como tales aquellos problemas de salud cuya aparición depende de factores de riesgo asociados a antecedentes familiares, genéticos u otros distintos a la edad o sexo y que es mayor en la población general.

A continuación usted conocerá cuándo se debe realizar un examen preventivo según su edad:
